Blog de AndresSanhuezaCid

Educación

La Escuela que yo quiero

Escrito por AndresSanhuezaCid 30-09-2014 en Educación. Comentarios (1)

Había una vez, una escuela ubicada en las afueras de la ciudad de San Gregorio, era muy grande y se caracterizaba por tener como alumnos a niños muy distintos entre sí. Eso era algo de lo que su director se jactaba a diario, - Mi escuela es la mejor de todas, atendemos a la diversidad, acá todos son bienvenidos, decía.

El director era un hombre grande, serio y poco amigable al que los niños le tenían algo de temor, era el Sr. Calabrese, pero a escondidas los niños lo llamaban director “Calabaza”, por el parecido de su apellido con la verdura.

Dentro de los cursos de la escuela estaba el sexto año, donde estudiaba Martín, un niño de doce años, muy inquieto y revoltoso, pero buen alumno. Es en Martín, donde comenzará esta historia maravillosa que hizo cambiar la Escuela Mundial, porque si aún no se los había comentado, así se llama la escuela.

Un día Martín, tan travieso como siempre, quiso saltar desde lo alto de un árbol, con tanta mala suerte que al caer se quebró una pierna. Producto de aquel accidente, tuvo que pasar varias semanas sin asistir a clases y para volver a la escuela tendría que hacerlo con su pierna enyesada y ayudado de una silla de ruedas.

-¿Que tan terrible puede ser ir en esta silla a la escuela?- se preguntaba Martín. Lo veía muy fácil y hasta le parecía entretenido. Martín recordaba haber visto a varios niños que se trasladaban en silla de ruedas por la escuela, por lo que ese pensamiento no hizo nada más que reforzar la idea de lo genial que sería llegar así.

Martín estaba muy ansioso por volver a la escuela y ese día estuvo levantado muy temprano. Su papá como siempre lo llevó, pero el niño sólo aceptó que su padre lo dejara en la entrada.

-Yo puedo sólo papá, déjame aquí, Dijo Martín. Su papá preocupado, aceptó a regañadientes lo que le pidió su hijo y se fue a su trabajo. Es en este momento cuando Martín comenzará a descubrir una realidad que hasta ese instante era desconocida e invisible para él.

Martín se dirigió a la entrada del colegio y no tuvo problemas para avanzar, además se sentía muy alegre porque vería de nuevo a sus amigos. Al llegar hacia el final del pasillo, donde estaba la escalera que lo conducía a su sala en el segundo piso, se encontró con Felipe, que era uno de esos niños que él había divisado alguna vez en silla de ruedas. Estaba un curso más adelantado que Martín y los niños no se llevaban muy bien con él porque lo encontraban malhumorado y siempre que le hablaban respondía mal.

Martín inocentemente preguntó al niño -¿Qué haces acá abajo? ¿Por qué no has subido?- Ante la pregunta, Felipe, fiel a su fama, le respondió con ironía: -¡Que divertida tú pregunta! ¡Eres tonto acaso! No ves que acá debo esperar todas las mañanas que alguien quiera ayudarme a subir, porque aunque no lo creas acá muy pocas personas se detienen a ayudar, ni compañeros ni profesores, y ya te irás dando cuenta de lo difícil que es estudiar en esta escuela con tantas cosas en contra.

En ese instante Martín recordó que cada mañana cuando él cruzaba corriendo el pasillo y subía las escaleras, Felipe siempre estaba ahí con su silla y él era uno de esos niños que nunca se había detenido a ayudarlo. Martín hasta ese momento, no había reparado en todas las barreras arquitectónicas que presentaba su escuela y la situación que estaba viviendo hizo que se prometiera así mismo que cuando se recuperara de su fractura iba a transformar su escuela para ayudar a compañeros como Felipe.

Durante dos semanas Martín vivió la misma situación, llegaba a su escuela, avanzaba hasta las escaleras y junto a Felipe debían esperan que alguien se apiadara de ellos para llegar a su sala, donde muchas veces perdían gran parte de la clase por no poder subir.

Martín, con el transcurso de los días, se fue volviendo más atento y perceptivo, sentía que el mundo ya no pasaba delante de sus ojos como antes, sentía que era capaz de darse de cuenta de muchas cosas que estaban mal en su escuela y él quería mejorarlas todas.

Fue así como empezó a notar que muchos niños tenían graves problemas dentro de la escuela, por ejemplo estaba Tomás, un compañero de Felipe, que tenía baja visión y muchas dificultades para moverse por la escuela, ya que por más que memorizara por donde debía moverse, todo estaba muy mal señalizado y las personas ponían obstáculos que muchas veces lo llevaban a caerse.

Además, Felipe le había comentado que a su compañero lo sentaban lejos de la pizarra y que no alcanzaba a ver absolutamente nada y que lo habían excluido del coro por no poder leer adecuadamente las canciones, pese a tener una de las mejores voces de la escuela.

De todas estas cosas iba tomando nota Martín. – Algo debo hacer por mis compañeros, se decía a sí mismo. Así, fue anotando en una libreta cada vez que un alumno de la escuela estuviese en una situación de inequidad, en donde hubiese discriminación o donde de plano se excluyese a algún alumno con una condición distinta al resto, hubiese o no discapacidad.

Mientras estuvo en silla de ruedas Martín se había hecho muy cercano a Felipe, lo consideraba su amigo, su mejor amigo y después de tener que faltar un día a clases para ir a control con su médico, estaba ansioso por verlo y esta vez poder ayudarlo a subir. Ya le habían quitado su yeso y estaba listo para volver a clases.

Ya en la escuela Felipe se sintió muy bien cuando su amigo Martín, ayudado por otro niño, lo subió por las escaleras. Mientras subían, Martín no hacía nada más que contarle la gran idea que se le había ocurrido, le mostró una larga lista de todos los problemas que había anotado y le dijo: -Después de clases iré a hablar con el Director “Calabaza” y le diré que nuestra escuela necesita cambiar, que hay cosas que no están bien, que aquí no se toman en cuenta las necesidades de todos los alumnos. -¡Buena idea! dijo Felipe.

Martín ya llevaba más de 15 minutos esperando al Director, sentado afuera de su oficina, tiempo que para él pareció una eternidad. Estaba algo nervioso pero se sentía confiado en sus argumentos. –Es tan obvio lo que se necesita hacer, pensaba Martín. Seguro que el Director se convence.

De pronto la puerta se abrió y escuchó decir: - Adelante Sr. Velásquez en que lo puedo ayudar, era el Sr. Calabrese.

Una vez en su oficina, Martín comenzó a relatarle sobre todas las dificultades que había tenido al usar una silla de ruedas en la escuela y lo angustiante que era esperar que alguien quisiese ayudarlo a subir al segundo piso.

- Mi querido Sr. Velásquez no tiene de que preocuparse, ya no tiene que usar esa molestosa silla ni mucho menos esperar que alguien lo ayude, ya no tiene ese yeso, váyase a su casa ahora y cierre la puerta al salir, espetó el director. ¡Pero Director calaba…Calabrese! ¡Usted no me entiende! Hay otro niño que tiene el mismo problema para subir las escaleras y yo lo quiero ayudar. Además hay otros compañeros que presentan diferentes dificultades y la escuela no los ayuda. En el séptimo además de Felipe, que ocupa silla de ruedas para desplazarse, está Tomás que tiene baja visión. -¡Usted tiene que hacer algo!, planteó enérgico Martín.

-Mire Sr. Velásquez, esta escuela ya hace mucho por los niños, a diferencia de otras, acá todos son bienvenidos, les damos igualdad de oportunidades y ya no podemos hacer más, tenemos muchas otras cosas de que preocuparnos, cosas mucho más importantes que las que usted me expone, enfatizó el director.

Martín salió algo cabizbajo de la oficina, sentía que le había fallado a su amigo Felipe y que no podría hacer nada para ayudarlo. Pero su desazón duró sólo unos minutos, porque mientras caminaba recordó a Julián, el compañero de curso que lo había ayudado esta mañana a subir a Felipe con su silla de ruedas.

Julián no era muy aventajado en los estudios, pero por empeño no se quedaba atrás y siempre se esforzaba al máximo, era el más alto del curso y tenía una voz de pito que llamaba la atención. A Martín le pareció una gran idea contarle a Julián y compartir con él lo que pensaba: -Vamos a crear la patrulla “Ayudadora” para que ayudemos a cada compañero que lo necesite sin importar lo que diga el Director “Calabaza”, vamos a construir rampas para que Felipe pueda moverse sin problemas, vamos a organizar la escuela para que Tomás camine sin chocar con nada y muchas cosas más que se me ocurren, dijo Martín. Su compañero dudó por un segundo, para luego decirle –Acepto el desafío, me sumo a tu idea.

De este modo Martín y su compañero Julián deciden transformar su escuela, a pesar de no contar con el apoyo de ningún adulto.

Ambos niños acordaron llevar a la escuela herramientas y tablas que tuvieran en sus casas, pues querían comenzar a construir unas rampas para facilitar los accesos de Felipe a todos los lugares de la escuela. Si bien, deberían continuar ayudando su compañero a llegar al segundo piso, había otros lugares a los que Felipe no podía ingresar, como por ejemplo el gimnasio de la escuela.

Así fue como una tarde de sábado, Martín y Julián consiguieron entrar a la escuela, uno de los auxiliares de turno los había dejado ingresar. Trabajaron arduamente para alcanzar a terminar esas rampas y mejorar los accesos, no habían tenían mucho tiempo ni tampoco la experticia, pero sus ganas habían sido más grandes y conquistaron su primer objetivo.

El día lunes, temprano como siempre, los dos compañeros esperaban muy contentos a Felipe para ayudarlo -Felipe acá estamos, dijeron al unísono ambos niños. –Terminamos las rampas y vas a poder acceder a todo el colegio, menos al segundo piso porque no sabíamos cómo construir un ascensor, pero no te preocupes porque te seguiremos ayudando, dijo Martín.

Justo en el momento en que iban a levantarlo se acercaron otros dos compañeros a ayudar, un niño y una niña –Hemos visto lo que ustedes están haciendo y queremos ser parte también. Muy bien, dijo Martín. -Ustedes serán parte de nuestra patrulla para que juntos logremos cambiar esta escuela. Mientras subían, no dejó de hablar contándoles sobre su idea.

A estas alturas, la situación ya no pasaba desapercibida dentro de la escuela, ese germen que Martín quería introducir estaba contagiando poco a poco a la comunidad educativa. Es así como durante los días posteriores, varios profesores se detuvieron a ayudar a los niños cuando subían a Felipe. – Qué bueno que nos ayude profesor, les decía Martín. Así como Felipe hay muchos niños con capacidades distintas que necesitan que la escuela se preocupe de ellos.

Martín y su “Patrulla Ayudadora” no se quedaron sólo en eso, día a día seguían realizando cambios en la escuela para que ningún niño tuviese alguna barrera que le impidiese aprender y participar de todas las actividades escolares.

La patrulla, no se olvidó de Tomás y decidieron poner carteles bien llamativos que sirvieran como referencia a su compañero, pues a pesar de tener baja visión, lograba ver con dificultad. Además hicieron una campaña para que la escuela fuese más ordenada y no cambiaran las cosas de lugar todos los días, ya que obstaculizaban el paso de Tomás.  - Ya no habrán más  basureros a mitad del pasillo, celebró Julián.

A estas alturas ya eran muchos niños y niñas los que querían ser parte de la patrulla y Martín estaba consiguiendo poco a poco el cambio que quería, pero sabía que aún faltaba uno de los actores más importantes dentro de la escuela, los profesores.

Martín se había reunido con su grupo, pues necesitaban planear de manera muy detallada el siguiente paso. Se dirigirían donde el profesor de Educación Física a plantearle que Felipe era muy bueno para hacer deporte arriba de su silla y que ya no había problema para que ingresara al gimnasio. También tenían que hablar con el profesor de Música para explicarle que Tomás no necesitaba leer las canciones pues tenía una excelente memoria, y en último caso se las podían imprimir con una letra más grande, además dentro de sus cualidades estaba su excelente oído y su voz privilegiada.

Estaba todo listo, tenían que hablar con esos profesores y provocar el cambio en ellos, que sintieran que Felipe y Tomás eran niños igual que todos los de las escuela, sólo que tenían capacidades diferentes que necesitaban ser atendidas.

Para sorpresa de toda la patrulla, las acciones realizadas por ellos durante el último tiempo no habían pasado en vano para los profesores. El problema de la escuela ya era tema recurrente en pasillos, salas, patios y en cualquier rincón que sirviera para conversar. ¡Los profesores habían visto el ejemplo de Martín y sus amigos!

-Martín, quiero que sepas que nos has dado un tremendo ejemplo, nos has mostrado una realidad que no queríamos ver. Por mi parte recibiré con mucho gusto a Felipe en mis clases y no sólo a él, sino a varios niños más que por mí culpa llevan años sin mi clase. El profesor Yáñez, de Educación Física, había sido contagiado con el virus de la Inclusión.

Casi no fue necesario conversar con el profesor de Música, ya que fue el mismo quien se acercó a pedirle a Tomás que reingresara al coro. –Tomás, eres una de las mejores voces que he oído, te necesito nuevamente en mi coro y discúlpame por no haber entendido cuales eran tus necesidades.

A estas alturas, la idea inicial de Martín, se había transformado en una bola de nieve que ya no iba a parar. Alumnos y profesores habían modificado poco a poco su manera de pensar y de actuar. Habían decidido optar por un camino más difícil y complicado, pero lleno de equidad, garantizando las condiciones necesarias para que cada alumno pudiese desarrollar al máximo su potencial.

Fue así como el Director Calabrese, tampoco pudo abstraerse de lo que había pasado en su escuela, se dio cuenta de lo equivocado que había estado durante mucho tiempo y se comprometió a apoyar todos las iniciativas que ya había comenzado la patrulla.

– Vamos a reformular el proyecto educativo si es que se requiere hacerlo e invitaremos a nuestros apoderados para que sean parte de esta nueva escuela. Nuestros alumnos merecen un lugar donde además de igualdad de oportunidades, no exista discriminación ni barreras de ningún tipo, nuestros alumnos merecen educación de calidad de acuerdo a sus características. Nuestros alumnos necesitan una Escuela Inclusiva.

Una tremenda ovación cerró el discurso del director y todos desde ese día supieron que la Escuela Mundial ya no sería la misma.

FIN


Asociación entre Educación Inclusiva y Educación Especial, una barrera para la inclusión

Escrito por AndresSanhuezaCid 30-09-2014 en Ensayo. Comentarios (1)

Introducción

  Si bien la integración educativa surgió como solución a la segregación a la que habían sido sometidos grupos minoritarios, tales como personas en situación de discapacidad confinadas en las escuelas especiales y vino a dar respuesta a la necesidad de que estos grupos fuesen incorporados a aulas regulares, la evaluación realizada en diferentes países fue catalogarla como deficiente y mejorable.

  El movimiento de la integración escolar supuso los primeros intentos por terminar con la segregación, pero poniendo el foco en las deficiencias que presentaban los estudiantes, donde eran ellos los que tenían que adaptarse al medio, incorporándose a través de un necesario diagnóstico particular que determinara la necesidad de apoyos.

  Estos aspectos, considerados aún como segregadores, fueron abriendo paso a la inclusión, la cual supone un contexto más amplio, que implica la adaptación de la escuela, con la modificación de todos los elementos necesarios para atender a la diversidad de los estudiantes, sea cual sean sus características individuales. Poniendo el énfasis en este caso, no en el estudiante, sino que en el entorno, con un modelo no sólo válido para niños con NEE, sino que para todos los alumnos.

  “La inclusión en cambio dirige su mirada hacia todos los alumnos, ya que todos pueden experimentar dificultades de aprendizaje en un momento dado”. (Ainscow, 1995, en Arnaiz, 2003 p.155).

  El MINEDUC en Chile, atento a los cambios suscitados en el mundo, ha establecido políticas que propendan el desarrollo de escuelas inclusivas. No obstante, la falta de información clara, la escasez de procesos de sensibilización efectivos y la intrínseca relación que se ha hecho de la inclusión con la educación especial, ha provocado una peligrosa percepción por parte de las comunidades educativas que podría hacer fracasar la instalación de este modelo.

Asociación entre Educación Inclusiva y Educación Especial, una barrera para la inclusión

  La inclusión educativa como modelo, a diferencia de la integración, plantea una modificación del contexto escolar en donde se pueda dar atención a las necesidades de todos los estudiantes de la comunidad educativa.

…”hay un cambio con respecto al planteamiento de ayudar sólo a estudiantes con discapacidades. El interés se centra ahora en el apoyo a las necesidades de todos y cada miembro de la escuela”. (Stainback, Stainback y Jackson. 1999).

  La cita anterior, respalda la necesidad de entender que la inclusión no es solamente aplicable a estudiantes que presentan alguna NEE asociada o no a alguna discapacidad, sino que a todo el alumnado.

  Se ha utilizado la palabra integración para describir procesos mediante los cuales ciertos niños reciben apoyos con el fin de que puedan participar en los programas existentes (en gran medida sin modificaciones) de los colegios; por el contrario, inclusión sugiere un deseo de reestructuración del programa del colegio para responder a la diversidad de los alumnos que reciben las clases. (Ainscow 1999 p.25 en Arnaiz, 2003. p.158)

  Si se pretende tener entonces, escuelas que sean para todos, tal como lo plantea la educación inclusiva, se requiere una comunidad educativa que sea capaz de entender y captar la esencia de este modelo, en donde todos sean beneficiados y no solamente los estudiantes con alguna NEE.

  El Mineduc en 2012 a través de su Guía Introductoria con orientaciones para dar respuesta a las NEE, plantea que “La integración está asociada a la provisión de recursos materiales y humanos de carácter especializado para los alumnos del Programa de Integración”. Bajo esta concepción se observa como se ha tomado la atención a la diversidad con una mirada reduccionista en donde, a pesar de estar todos los alumnos bajo un mismo establecimiento educativo, existe una segregación tácita al momento de recibir apoyos de acuerdo a sus necesidades individuales, las que obligatoriamente deben estar asociadas a un diagnóstico.

  La Guía introductoria del Mineduc (2012), continúa diciendo: “el problema se genera cuando no se brinda apoyo a muchos otros/as que también lo requieren, pero no son parte de dicho programa”.

  Entonces, si la educación inclusiva plantea atender a la diversidad de todo el alumnado, y el Mineduc plantea tener claridad de las necesidades educativas que se observan en la práctica y los beneficios de instalar escuelas inclusivas, ¿Por qué en nuestro país se insiste en plantear una relación intrínseca entre educación inclusiva y educación especial?

  En lo planteado por la guía introductoria del Mineduc (2012), se observa como la visualización de las NEE provocada por la integración, ha impedido que se pueda apreciar con mayor claridad la necesidad de apoyos de parte del resto de los estudiantes, insistiendo en enfatizar que la atención a la diversidad está enfocada en los estudiantes que presenten algún tipo de NEE, perdiendo el foco de lo que se quiere lograr con la educación inclusiva, que es educación de calidad para todos.

  Esta relación, a pesar de lo que plantea el Mineduc acerca de la inclusión, ha llevado a que se generen concepciones y percepciones erróneas por parte de las comunidades educativas, donde hoy es común escuchar decir a los docentes de aula regular, que ellos no están preparados ni tienen la formación para atender a la diversidad de su curso, delegando toda responsabilidad en la profesora especialista. Este pensamiento se ve reforzado por la relación directa que se hace entre NEE (con o sin discapacidad) e inclusión, olvidando por completo que el universo de la sala de clases es diverso per se.

  Si se indaga brevemente en la legislación vigente, se observa como hoy en nuestro país, la atención a las NEE está supeditada a lo que indica el Decreto 170/2010, en donde se restringe la atención de alumnos a los que posean un cierto diagnóstico,  pero por otro lado, el Mineduc insiste en plantear la necesidad de escuelas inclusivas, lo que de una u otra manera provoca confusión en las comunidades educativas, debido a que se continúa poniendo el foco en las NEE, obviando lo que sucede con el resto de los estudiantes.

  En el Decreto 170/2010, en relación a las NEE se puede ver que “se entenderá que un alumno presenta necesidades educativas especiales cuando precisa ayudas y recursos adicionales, ya sea humanos, materiales o pedagógicos, para conducir su proceso de desarrollo y aprendizaje, y contribuir al logro de los fines de la educación”. Esta definición, acompañada de la necesidad de los establecimientos educacionales por cumplir con la normativa vigente y reforzada por la insistencia del Mineduc en relacionar inclusión con educación especial consolida la idea de que, la atención a la diversidad en sólo para algunos, funcionando esta concepción como una barrera para la inclusión.

  Ahora, si se analiza de qué manera el Mineduc pretende generar los cambios necesarios para transformar nuestras escuelas integradoras a escuelas inclusivas, todas las directrices surgen desde la Unidad de Educación Especial, donde el Mineduc continúa su visión desde la mirada de la simplicidad, perdiendo fuerza y focalizando su atención sólo en un grupo minoritario de las comunidades educativas, en este caso los profesionales relacionados con la educación especial.

  No es extraño entonces que se vea en las escuelas, el escaso compromiso que tienen muchos docentes y directivos en relación a la educación inclusiva, dada la relación casi automática que realizan con la educación especial, entregando toda responsabilidad a los docentes del área y sin que se logre comprender por completo la idea de educación para todos.

  Si bien, en el MINEDUC se realizan acciones con una mirada inclusiva, como por ejemplo el seminario llamado “La Inclusión de Personas con Discapacidad en la Educación Superior Chilena”, organizado por la División de Educación Superior del Mineduc durante el año 2013, continuamos observando de cerca la relación que se genera entre la educación inclusiva y la educación especial, situación que se puede corroborar aún más, al indicar que Senadis (Servicio Nacional de la discapacidad) también participó de dicho seminario.

  La relación observada entre educación inclusiva y educación especial, planteada por el Mineduc, se valida como pilar inicial para desarrollar la inclusión, tomando en cuenta que los grupos con alguna discapacidad son los que necesitan con urgencia de ella, pero el enfatizar de manera tan poderosa esa asociación ha impedido que las comunidades educativas se logren impregnar de este cambio tan necesario, funcionando como una barrera para la inclusión, una barrera hasta hoy día no considerada.

¿Lograran entender las comunidades educativas el fin último de la inclusión, si se continúa enfatizando esta relación?

Conclusión

  A pesar de la claridad que existe en torno a los beneficios de la inclusión, vemos a diario como la relación que se ha establecido entre educación inclusiva y educación especial, plantea en sí misma una barrera para la inclusión.

  La visión sesgada que se tiene acerca de la inclusión por parte de las comunidades educativas, ha llevado a que se generalice el pensamiento erróneo de que la educación inclusiva es sólo para unos pocos, en este caso para estudiantes con NEE asociadas o no a una discapacidad, entendiendo que estos han sido históricamente los grupos segregados en nuestro país y que de este modo, esa sea la justificación para enfrentar la instalación de escuelas inclusivas desde esa perspectiva.

  Esa sensación errónea, principalmente por parte del profesorado, ha llevado a que aún no se logre comprender el fin último de la inclusión y pese a que, en muchos establecimientos educacionales existen políticas inclusivas que han sido plasmadas en prácticas y acciones inclusivas, producto de esta concepción equivocada, no se ha conseguido el cambio de mentalidad necesario y la instalación permanente de culturas inclusivas.

  Mientras las comunidades educativas no logren la comprensión absoluta y el real valor de la inclusión, mientras se siga manteniendo esa relación intrínseca entre educación inclusiva y educación especial y mientras no se entienda que la inclusión es el camino hacia la calidad tan buscada hoy en día, no se logrará dar el salto que se requiere para cambiar de paradigma e instalar definitivamente verdaderas escuelas inclusivas en nuestro país.

Referencias Bibliográficas

Arnaiz, P. (2003).Educación Inclusiva: una escuela para todos. Málaga, Ediciones Algibe. (p.155).

Arnaiz, P. (2003).Educación Inclusiva: una escuela para todos. Málaga, Ediciones Algibe. (p.158).

Mineduc (2012). Guía introductoria, orientaciones para dar respuestas educativas a la diversidad y las necesidades educativas especiales. (p 11)

Mineduc (2010). Decreto 170, artículo 23.

Stainback, S.; Stainback, W. y Jackson, H. (1999). Hacia las aulas inclusivas. En S. Stainback y W. Stainback (Ed.): Aulas inclusivas (p 21-35). Madrid: Narcea.

Bibliografía

Cristina Tilstone, Lani Florian y Richard Rose: Promoción y desarrollo de prácticas educativas inclusivas.

José Juan Carrión Martínez: Integración escolar: ¿plataforma para la escuela inclusiva?

Ley Nº 20.422 /2010, que establece Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad.

Ley Nº 20.370/2009, Establece la ley general de educación.

Paco Jiménez y Monserrat Vilá: De educación especial a educación en la diversidad.

SENADIS-CECH-UCSH: Rampas y Barreras, hacia una cultura inclusiva de las personas con discapacidad.