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Asociación entre Educación Inclusiva y Educación Especial, una barrera para la inclusión

Introducción

  Si bien la integración educativa surgió como solución a la segregación a la que habían sido sometidos grupos minoritarios, tales como personas en situación de discapacidad confinadas en las escuelas especiales y vino a dar respuesta a la necesidad de que estos grupos fuesen incorporados a aulas regulares, la evaluación realizada en diferentes países fue catalogarla como deficiente y mejorable.

  El movimiento de la integración escolar supuso los primeros intentos por terminar con la segregación, pero poniendo el foco en las deficiencias que presentaban los estudiantes, donde eran ellos los que tenían que adaptarse al medio, incorporándose a través de un necesario diagnóstico particular que determinara la necesidad de apoyos.

  Estos aspectos, considerados aún como segregadores, fueron abriendo paso a la inclusión, la cual supone un contexto más amplio, que implica la adaptación de la escuela, con la modificación de todos los elementos necesarios para atender a la diversidad de los estudiantes, sea cual sean sus características individuales. Poniendo el énfasis en este caso, no en el estudiante, sino que en el entorno, con un modelo no sólo válido para niños con NEE, sino que para todos los alumnos.

  “La inclusión en cambio dirige su mirada hacia todos los alumnos, ya que todos pueden experimentar dificultades de aprendizaje en un momento dado”. (Ainscow, 1995, en Arnaiz, 2003 p.155).

  El MINEDUC en Chile, atento a los cambios suscitados en el mundo, ha establecido políticas que propendan el desarrollo de escuelas inclusivas. No obstante, la falta de información clara, la escasez de procesos de sensibilización efectivos y la intrínseca relación que se ha hecho de la inclusión con la educación especial, ha provocado una peligrosa percepción por parte de las comunidades educativas que podría hacer fracasar la instalación de este modelo.

Asociación entre Educación Inclusiva y Educación Especial, una barrera para la inclusión

  La inclusión educativa como modelo, a diferencia de la integración, plantea una modificación del contexto escolar en donde se pueda dar atención a las necesidades de todos los estudiantes de la comunidad educativa.

…”hay un cambio con respecto al planteamiento de ayudar sólo a estudiantes con discapacidades. El interés se centra ahora en el apoyo a las necesidades de todos y cada miembro de la escuela”. (Stainback, Stainback y Jackson. 1999).

  La cita anterior, respalda la necesidad de entender que la inclusión no es solamente aplicable a estudiantes que presentan alguna NEE asociada o no a alguna discapacidad, sino que a todo el alumnado.

  Se ha utilizado la palabra integración para describir procesos mediante los cuales ciertos niños reciben apoyos con el fin de que puedan participar en los programas existentes (en gran medida sin modificaciones) de los colegios; por el contrario, inclusión sugiere un deseo de reestructuración del programa del colegio para responder a la diversidad de los alumnos que reciben las clases. (Ainscow 1999 p.25 en Arnaiz, 2003. p.158)

  Si se pretende tener entonces, escuelas que sean para todos, tal como lo plantea la educación inclusiva, se requiere una comunidad educativa que sea capaz de entender y captar la esencia de este modelo, en donde todos sean beneficiados y no solamente los estudiantes con alguna NEE.

  El Mineduc en 2012 a través de su Guía Introductoria con orientaciones para dar respuesta a las NEE, plantea que “La integración está asociada a la provisión de recursos materiales y humanos de carácter especializado para los alumnos del Programa de Integración”. Bajo esta concepción se observa como se ha tomado la atención a la diversidad con una mirada reduccionista en donde, a pesar de estar todos los alumnos bajo un mismo establecimiento educativo, existe una segregación tácita al momento de recibir apoyos de acuerdo a sus necesidades individuales, las que obligatoriamente deben estar asociadas a un diagnóstico.

  La Guía introductoria del Mineduc (2012), continúa diciendo: “el problema se genera cuando no se brinda apoyo a muchos otros/as que también lo requieren, pero no son parte de dicho programa”.

  Entonces, si la educación inclusiva plantea atender a la diversidad de todo el alumnado, y el Mineduc plantea tener claridad de las necesidades educativas que se observan en la práctica y los beneficios de instalar escuelas inclusivas, ¿Por qué en nuestro país se insiste en plantear una relación intrínseca entre educación inclusiva y educación especial?

  En lo planteado por la guía introductoria del Mineduc (2012), se observa como la visualización de las NEE provocada por la integración, ha impedido que se pueda apreciar con mayor claridad la necesidad de apoyos de parte del resto de los estudiantes, insistiendo en enfatizar que la atención a la diversidad está enfocada en los estudiantes que presenten algún tipo de NEE, perdiendo el foco de lo que se quiere lograr con la educación inclusiva, que es educación de calidad para todos.

  Esta relación, a pesar de lo que plantea el Mineduc acerca de la inclusión, ha llevado a que se generen concepciones y percepciones erróneas por parte de las comunidades educativas, donde hoy es común escuchar decir a los docentes de aula regular, que ellos no están preparados ni tienen la formación para atender a la diversidad de su curso, delegando toda responsabilidad en la profesora especialista. Este pensamiento se ve reforzado por la relación directa que se hace entre NEE (con o sin discapacidad) e inclusión, olvidando por completo que el universo de la sala de clases es diverso per se.

  Si se indaga brevemente en la legislación vigente, se observa como hoy en nuestro país, la atención a las NEE está supeditada a lo que indica el Decreto 170/2010, en donde se restringe la atención de alumnos a los que posean un cierto diagnóstico,  pero por otro lado, el Mineduc insiste en plantear la necesidad de escuelas inclusivas, lo que de una u otra manera provoca confusión en las comunidades educativas, debido a que se continúa poniendo el foco en las NEE, obviando lo que sucede con el resto de los estudiantes.

  En el Decreto 170/2010, en relación a las NEE se puede ver que “se entenderá que un alumno presenta necesidades educativas especiales cuando precisa ayudas y recursos adicionales, ya sea humanos, materiales o pedagógicos, para conducir su proceso de desarrollo y aprendizaje, y contribuir al logro de los fines de la educación”. Esta definición, acompañada de la necesidad de los establecimientos educacionales por cumplir con la normativa vigente y reforzada por la insistencia del Mineduc en relacionar inclusión con educación especial consolida la idea de que, la atención a la diversidad en sólo para algunos, funcionando esta concepción como una barrera para la inclusión.

  Ahora, si se analiza de qué manera el Mineduc pretende generar los cambios necesarios para transformar nuestras escuelas integradoras a escuelas inclusivas, todas las directrices surgen desde la Unidad de Educación Especial, donde el Mineduc continúa su visión desde la mirada de la simplicidad, perdiendo fuerza y focalizando su atención sólo en un grupo minoritario de las comunidades educativas, en este caso los profesionales relacionados con la educación especial.

  No es extraño entonces que se vea en las escuelas, el escaso compromiso que tienen muchos docentes y directivos en relación a la educación inclusiva, dada la relación casi automática que realizan con la educación especial, entregando toda responsabilidad a los docentes del área y sin que se logre comprender por completo la idea de educación para todos.

  Si bien, en el MINEDUC se realizan acciones con una mirada inclusiva, como por ejemplo el seminario llamado “La Inclusión de Personas con Discapacidad en la Educación Superior Chilena”, organizado por la División de Educación Superior del Mineduc durante el año 2013, continuamos observando de cerca la relación que se genera entre la educación inclusiva y la educación especial, situación que se puede corroborar aún más, al indicar que Senadis (Servicio Nacional de la discapacidad) también participó de dicho seminario.

  La relación observada entre educación inclusiva y educación especial, planteada por el Mineduc, se valida como pilar inicial para desarrollar la inclusión, tomando en cuenta que los grupos con alguna discapacidad son los que necesitan con urgencia de ella, pero el enfatizar de manera tan poderosa esa asociación ha impedido que las comunidades educativas se logren impregnar de este cambio tan necesario, funcionando como una barrera para la inclusión, una barrera hasta hoy día no considerada.

¿Lograran entender las comunidades educativas el fin último de la inclusión, si se continúa enfatizando esta relación?

Conclusión

  A pesar de la claridad que existe en torno a los beneficios de la inclusión, vemos a diario como la relación que se ha establecido entre educación inclusiva y educación especial, plantea en sí misma una barrera para la inclusión.

  La visión sesgada que se tiene acerca de la inclusión por parte de las comunidades educativas, ha llevado a que se generalice el pensamiento erróneo de que la educación inclusiva es sólo para unos pocos, en este caso para estudiantes con NEE asociadas o no a una discapacidad, entendiendo que estos han sido históricamente los grupos segregados en nuestro país y que de este modo, esa sea la justificación para enfrentar la instalación de escuelas inclusivas desde esa perspectiva.

  Esa sensación errónea, principalmente por parte del profesorado, ha llevado a que aún no se logre comprender el fin último de la inclusión y pese a que, en muchos establecimientos educacionales existen políticas inclusivas que han sido plasmadas en prácticas y acciones inclusivas, producto de esta concepción equivocada, no se ha conseguido el cambio de mentalidad necesario y la instalación permanente de culturas inclusivas.

  Mientras las comunidades educativas no logren la comprensión absoluta y el real valor de la inclusión, mientras se siga manteniendo esa relación intrínseca entre educación inclusiva y educación especial y mientras no se entienda que la inclusión es el camino hacia la calidad tan buscada hoy en día, no se logrará dar el salto que se requiere para cambiar de paradigma e instalar definitivamente verdaderas escuelas inclusivas en nuestro país.

Referencias Bibliográficas

Arnaiz, P. (2003).Educación Inclusiva: una escuela para todos. Málaga, Ediciones Algibe. (p.155).

Arnaiz, P. (2003).Educación Inclusiva: una escuela para todos. Málaga, Ediciones Algibe. (p.158).

Mineduc (2012). Guía introductoria, orientaciones para dar respuestas educativas a la diversidad y las necesidades educativas especiales. (p 11)

Mineduc (2010). Decreto 170, artículo 23.

Stainback, S.; Stainback, W. y Jackson, H. (1999). Hacia las aulas inclusivas. En S. Stainback y W. Stainback (Ed.): Aulas inclusivas (p 21-35). Madrid: Narcea.

Bibliografía

Cristina Tilstone, Lani Florian y Richard Rose: Promoción y desarrollo de prácticas educativas inclusivas.

José Juan Carrión Martínez: Integración escolar: ¿plataforma para la escuela inclusiva?

Ley Nº 20.422 /2010, que establece Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad.

Ley Nº 20.370/2009, Establece la ley general de educación.

Paco Jiménez y Monserrat Vilá: De educación especial a educación en la diversidad.

SENADIS-CECH-UCSH: Rampas y Barreras, hacia una cultura inclusiva de las personas con discapacidad.


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Ensayo en el marco del módulo "Políticas de inclusión Educacional", como parte del Magíster en Educación con mención en Gestión Inclusiva.

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